Voy a introducirme (YA! Dejá esa primera idea de lado!) en un tema que no es mi fuerte, pero cuya meditación, no muy profunda pero con una debida atención y análisis, decantaron en este texto. Desde ya aclaro, no encontrarás aquí la verdad de la milanesa, sin embargo, dependiendo de los gustos, quizás te ayude con la ingesta de la misma. De la milanesa, por supuesto.
La cocina, y no me refiero al mal denominado habitáculo en el que por lo general conviven la heladera y el horno, sino al arte culinario de cocinar (qué loco que se llame culinario! Justamente algo que se prepara para ser consumido tiene como nombre el lugar donde se expulsa lo preparado, quiero creer que es por eso!). Me fui. Me descuelgo y vuelvo a la carga. Decía, la cocina no es una de mis virtudes, no obstante, meteré mi nariz en ella (…tengo que dejar de hacer esto) para explicar el asunto que me trae a este lugar.
No creo que haya un alimento cuya preparación sea tan sencilla como la del sándwich (o argentinamente, “sanguche”). Los hay de infinitas variedades y combinaciones: jamón y queso, milanesa, tomate y lechuga… los choripanes son sándwiches (acá tengo un problema que no supieron contestarme jamás, el plural es “sándwiches” o “sandwichs”?), los panchos lo son también y así podríamos mencionar muchísimos más. Lo único que hace falta para que algo se transforme en sanguche es meterlo entre dos panes. No importa lo que sea mientras sea comestible, puede ser carne con cominos, fideos con miel, lo que se te ocurra, libre albedrío. Por ejemplo, las hamburguesas del cínico y sádico payasito yanqui que tiene millones de casitas a lo largo y ancho del planeta. Una vez, sólo una vez, prestá atención a las distintas ofertas que tienen, y en ellas fíjate la cantidad de cosas que combinan en algunas. Y agrego los aderezos, que condimentan más el sabor del alimento, como si con semejante monumento alimenticio no fuera suficiente la cascada de sabores .
Pero, sucede algo. Todos necesitan de algo para recibirse de “sanguches”. Todos incluidos sin importar su composición. Absolutamente todos precisan del toque de amor de ese chef que llevamos dentro. Incluso si es comprado, ya sea en cualquier kiosco, en un restaurant que tiene más pinta de inodoro o en “Uy, nos rompieron el orto” (http://www.youtube.com/watch?v=9vE8JvN5Wqo). Más allá del lugar donde es concebido y de su creador todopoderoso, que puede ser nacido en Uganda o en Francia o en Irak y criado en Vanuatu, lo que le falta a ese sándwich, a tu sándwich, depende de vos y no del director de orquestas culinarias (¿Acaso la introducción musical de “Lust for life” no es una de las más mejores de la historia? Y encima me recuerda al inicio de “Trainspotting”… buenísimo ese combo!).
Entonces, el estómago grita y preparás o comprás un sándwich. Y ahí está, indefenso, esperando a ser devorado. Pero primero necesita transformarse en sándwich y para ello hace falta un último detalle que no tiene que ver con el fiambre, la carne, la verdura y los aderezos. Le resta un apretón. Eso nada más. Ser aplastado de pe a pa (o sea, de pan a pan). Una presión que genera el chorreo o la fusión de los ingredientes que integran el sándwich. Pensá sino, ¿cuándo viste que alguien arma uno (sanguches, hablamos de sanguches) y se lo come sin comprimirlo? O vos, pensá en vos cuando lo hacés, repasá y vas a ver que vos también lo triturás hasta que la mayonesa queda a punto de caer.
Cuando cursaba el CBC, en uno de mis primeros exámenes universitarios, el profesor de Sociedad y Estado, Fernando Pita, dijo: “Un examen sin tachaduras, no es un examen”. Bueno, con el sanguche is de saim. Un sándwich sin estrujar, no es un sándwich. Y es que para él, no es un acto de violencia. Para él es un abrazo que, parafraseando a Jerry Maguire, lo completa.
Evitemos las patadas de hígado, abracemos a nuestros sanguches. Hagámoslos felices, como ellos nos hacen a nosotros.
…Buen Viaje…
Desde 1977, empieza a entrar, fluye y va… directo a la cabeza. Así entra esa batería y ese ritmo que, por lo menos a mí, me puede, me sosiega… me deja tirado, casi hipnotizado con la cabeza en otro lugar. 33 años después, la heroína sigue funcionando, sólo que no viene en polvo, ésta tiene forma de sonido.
"Lust For Life" – Iggy Pop
Here comes Johnny Yen again
With the liquor and drugs
And a flesh machine
He's gonna do another strip tease
Hey man, where'd you get that lotion?
I've been hurting since I bought the gimmick
About something called love
Yeah, something called love
Well, that's like hypnotising chickens
Well, I'm just a modern guy
Of course, I've had it in the ear before
'Cause of a lust for life
'Cause of a lust for life
I'm worth a million in prizes
With my torture film
Drive a G.T.O.
Wear a uniform
All on government loan
I'm worth a million in prizes
Yeah, I'm through with sleeping on the sidewalk
No more beating my brains
No more beating my brains
With the liquor and drugs
With the liquor and drugs
Well, I'm just a modern guy
Of course, I've had it in my ear before
'Cause, of a lust for life (lust for life)
'Cause of a lust for life (lust for life, oooo)
I've got a lust for life (oooh)
Got a lust for life (oooh)
Oh, a lust for life (oooh)
Oh, a lust for life (oooh)
A lust for life (oooh)
I got a lust for life (oooh)
Got a lust for life
Well, I'm just a modern guy
Of course, I've had it in my ear before
'Cause I've a lust for life
'Cause I've a lust for life.
Well, here comes Johnny Yen again
With the liquor and drugs
And a flesh machine
I know he's gonna do another strip tease
Hey man, where'd ya get that lotion?
Your skin starts itching once you buy the gimmick
About something called love
Oh Love, love, love
Well, that's like hypnotising chickens.
Well, I'm just a modern guy
Of course, I've had it in the ear before
And I've a lust for life (lust for life)
'Cause I've a lust for life (lust for life)
Got a lust for life
Yeah, a lust for life
I got a lust for life
Oh, a lust for life
Got a lust for life
Yeah a lust for life
I got a lust for life
Lust for life.
